lunes, 29 de junio de 2015

Pasta a la albahaca

Autora: Berta-Isabel Cuadrado Álvarez




Ingredientes
Para dos personas
¼ de pasta integral
1/2 bote de garbanzos pre-cocidos con verduras
1 pepino
1 tomate
1 cebolleta
4 ajos encurtidos
3 cucharadas de remolacha encurtida
Ajo en polvo
Cominos en polvo
Sal marina
Hojas de albahaca



Instrucciones

Pon a cocer la pasta durante el tiempo recomendado en una olla con agua abundante, a la que se habrás añadido aceite y un poco de sal.

Mientras cuece la pasta. 

Lava el pepino. Pícalo en cuadraditos finos.

Pica la cebolleta en cuadraditos finos.

Pon el pepino y la cebolleta cubiertos de agua en un tazón.

Pica el tomate en cuadraditos pequeños.

Lava los garbanzos en un escurridor.

Una vez enfriada la pasta colócala en una bandeja no muy profunda.
Añádele los garbanzos con las verduras, los tomates, el pepino y la cebolleta (escurridos).

Agrégale los ajos picados finos y las 3 cucharadas de remolacha. 

Sazona todo con ajo el polvo, cominos y sal al gusto.

Remueve todo bien. 

Sazona con vinagre y aceite.

Adorna por encima con las hojas de albahaca.

Sírvela fría.


¡Que aproveche! 


RECETA regalo para Dani, Marta y Xavi.

jueves, 18 de junio de 2015

Que salga el arco iris





¡Que salga el arco iris!



¡Basta ya de rojos con odios exacerbados!

¡Fuera los  azules podridos y capitalizados!

¡Adiós a los púrpuras derrotados!

¡Que no regresen jamás los grises uniformados!

¡Ni los morados empecinados!

¡Ni aquellos fanáticos rojos y negros

Que apagaron voces con flechas y yugos apretados!






Necesitamos una enorme paleta,

Donde quepan todos los colores de este planeta.



Preferimos, de arriba abajo, todo en tonos de verde,

Con ensoñadores paisajes donde la mirada se pierde.



Queremos  grandes extensiones doradas,

Donde los rayos del sol templen nuestras moradas.



Que no nos falten los tonos marrones,

Para ahuyentar a los tormentosos nubarrones.



Coloquemos aquí y allá populosas masas blancas,

Con manos alzadas contra las grandes bancas.



Devolvamos a cobro revertido al usurero negro,

Que con elegante frac persigue nuestro dinero.



¡Acabemos de una vez con los colores puros!

Porque solo nos aseguran futuros inseguros.





El arco iris nos ofrece una equilibrada balanza,

El fin de un alarga historia de malaventuranza.

En él se entrelaza y alberga con templanza

Una amplia gama para nuestra esperanza.

Análisis de "Grito en el mar" de Pío Baroja



 
Autor: Berta-Isabel Cuadrado Álvarez. Anochecer 11092011

 

 

Puede leer "Grito en el mar" aquí: https://drive.google.com/file/d/0B8Jn5frXj2SmT1E5T2F2Nm1xc00/view?usp=sharing

¿Puede identificar dónde encontramos, en este cuento, los rasgos del paisaje de su tierra natal? 

¿Cómo estos influyen en el modo de sentir y pensar del personaje?


 

Rasgos del paisaje de su tierra natal.

 
En este corto relato, Baroja nos lleva de la mano, a presenciar tres escenarios nocturnos diferentes: en el primero somos testigos de la fuerza inmensa del mar Cantábrico golpeando las rocas del acantilado, donde, en un momento dado, parece que se oye un grito desgarrador proveniente de una barca en peligro de extinción (“acantilado de la costa cantábrica”,  “murallón enorme”,  “batido por el empuje vigoroso del océano”,  “brisa húmeda cargada de olores de mar”,  “las olas estallaban  en las peñas con gran estruendo”,  “El Cantábrico”,  “el océano embestía con toda su fuerza”,  “saltaban nubes de espuma”,  “la niebla iba ennegreciéndose”, “una barca con la quilla al descubierto”,  “ave marina”).

Luego levantamos nuestra cabeza hacia el cielo que amenaza lluvia (“la noche estaba templada”, “la luna comenzaba a salir entre nubarrones oscuros”).

 Poco después emprendemos viaje de regreso hacia la aldea que nos llevará hasta la casa donde habita el narrador ( “el aire húmedo y perfumado … venía del bosque”, “se adivinaba la aldea”, “la silueta oscura de un caserío”, “casa solitaria del pueblo”).





Influencia del paisaje en el modo de sentir y pensar del personaje.


Aunque el lenguaje es muy descriptivo, no deja de estar exento de una gran carga poética que se manifiesta por medio de comparaciones como: ( La lluvia) “como lagrimones que brotan de un corazón oprimido”; (paisaje neblinoso se asemeja a) “un alma sumida en la tristeza”; (los charcos) “como trozos de espejo derramados”;  “olas que avanzan cautelosas, oscuras, pérfidas como el alma de la mujer”; (la brisa que salía del mar) “como lento y prolongado suspiro de un monstruo que duerme”,  las olas lanzaban (a la barca) como ariete, (rayo de luz) ”como mirada rojiza de un ojo siniestro”, (puertas) “como modulando sardónica carcajada”, “ la veo perderse (nota aguda de dolor) como un átomo de tristeza”.

Aunque el relato manifiesta a una gran carga emotiva, y poética, no está exento de términos, que de notan un conocimiento científico de un médico escritor : acero, cloruro de sodio, saludable, átomos,  fosforescente, cadáver,  plateando.

Pío Baroja sintió gran admiración por Charles Dickens, escritor inglés aficionado a la figura literaria de la personificación. En este breve relato encontramos varias ejemplos de personificación : “las rocas del pié del murallón espiaban los movimientos de las olas”, olas que…”van jadeantes, se fatigan,  se detiene para tomar alientos”; “como un átomo de tristeza, (la barca) crujía como si se quejara dulcemente", "las olas siguieron mugiendo y mugiendo", (rayo de luz) "que contemplara parpadeando la noche", "las desvencijadas puertas se estremecen y rechinan", “la tristeza inmensa de la noche”.

Por último, encontramos una sola metáfora,  “El monstruo” (mar), que resume la idea conjunta del relato. El mar presentado como un incesante devorador de pescadores.

La visión de este mar embravecido, trae a la mente del observador la idea de lo fácil que sería suicidarse en semejante escenario, algo que no tienta al narrador en ese momento ( “Dichoso de verme libre de mis amargas ideas”. Luego, ya en su morada, la reciente visión del mar y ese posible grito, traen a su mente un terrible recuerdo que parece atormentar su mente desde hace tiempo (“recuerdos de lejanas épocas se agolpan en mi mente”, (recuerdos) “ que contristan el ánimo”, "de entre todos (los recuerdos) se destaca en el fondo gris de un día de niebla aquella nota aguda de dolor y vibra en mis oídos"). Esta remembranza dolorosa podría ser la pérdida de un ser querido que pudo haber sido engullido por este mar mientras gritaba pidiendo socorro. De ahí la importancia del título “Grito en el mar”.



Siéntase libre de dejarme sus propios comentarios. Gracias por leerme.

miércoles, 13 de mayo de 2015

Feliz cumpleaños Alphonse


¡Feliz cumpleaños Alphonse!

Alphonse Daudet (13 de mayo 1840- 16 de diciembre 1897)


¡Oh, claro que sé que ya no lo vas a celebrar! Pero eso no importa para que yo pueda felicitarte ¿verdad?

No encenderemos velas con numeritos, porque si lo hiciéramos, deberían indicar 175. Ese no es un número muy corriente en el cumpleaños de un ser humano.

Pues sí, ya hace todo ese tiempo que naciste. ¿Y quién le hubiera dicho a tu madre que tú y yo nos íbamos a conocer? Bueno tanto como “conocer”… Tú no me conociste, pero yo a ti sí.

Tú no te puedes acordar –pero yo sí-  de aquel día en que llegué a la escuela y mi maestra sacó un librito, con la portada de un molino, una cabra… y empezamos a leer  “La Chèvre de M. Seguin” … y la señorita decía “La xevr d Musié Segán” y ponía los labios, así, primero estirados, luego redondeados, y al final, echaba el sonido por la nariz ¡qué difícil! Yo trataba de imitarla, pero mis sonidos no se parecían mucho a los suyos. Aunque, te prometo que lo intentaba. Pero a mí, eso de echar el aire por la nariz y abrir un poco la boca se me complicaba una y otra vez. Y yo pensaba ¿No hubiera sido más fácil si lo hubieras escrito en español? Pues no. Erre que erre escribiendo en francés – aunque tú no podías imaginar lo difícil que me iba a resultar el  leerte.

Tu historia me fue cautivando, y me entró la curiosidad de saber si aquella cabrita que era capaz de hablar, sería también lo suficientemente inteligente para que el lobo de las montañas no se la comiera…

¡Oh, qué pena! Solo leíamos un trozo cada día. Me hubiera gustado tener un libro como aquel en casa, así podría habérmelo leído más rápido para descubrir el final.  Pero tuve que ir destapando aquella historia tarde tras tarde, después de repetir y repetir, y durante todos aquellos días llenos de suspense. La aventura de la cabra Blanchette me acompañaba día y noche, hasta que se me pegaban los ojos bajo las sábanas  ¡Qué bonitas eran aquellos cuadros que yo pintaba con mi imaginación: en distintos tonos verdes, sobre montañas suaves y onduladas, en las que habría podido caminar descalza, acompañando a la cabrita mientras pastaba plácidamente ¿qué me contaría mientras tanto subíamos y bajábamos juntas por senderos que se ondulaban de un lado a otro del paisaje…  Al adentrarnos en la lectura empecé a mezclar su blancura con la del molino… más tarde, con el agua clara de la laguna.

Era imposible que yo recordara todo lo leído, pero las imágenes de los parajes donde nunca había estado se grabaron en mi mente y, hasta el día de hoy, algún se encuentran en alguno de los baúles que amueblan mi memoria.

Tú no llegaste a conocerme, pero yo a ti muy bien, y me dejaste una huella imborrable desde mi niñez. Gracias Alphonse Daudet. 

DEDICADO a mi hermana Olga.

jueves, 23 de abril de 2015

El placer de aprender a leer


Tomada el 28 de marzo de 2015, día de mi 60 cumpleaños. Pili es la alta, detrás de mi; Trini, la que se ve a la izquierda; le seguimos Isabel, Cecilia, yo y Josefina. Gracias por la cesta de flores.


Dedico este escrito a mis alumnas y amigas, en especial a Pili y Trinidad.



Pilar me dijo un día al oído, en secreto y medio avergonzada:    “Si un día das clase de alfabetización me apunto”.  Eso fue a comienzos del año 2014. Aquello se me quedó grabado, porque me sorprendió, que  en pleno siglo XXI, en España aún hubiera mujeres que no puedan leer o escribir, o que puedan leer  los caracteres sin comprender el mensaje, o que duden a la hora de elegir qué letra del alfabeto corresponde al sonido que oyen.


Después de las Navidades de 2015 comenzamos con las clases. Solo las tenemos los sábados. Dedicamos una hora a la alfabetización y una hora y media al manejo del PC. A alfabetización vienen dos alumnas, y a la siguiente, ellas dos más otras cuatro.


No hemos tenido clase algunos sábados, por puentes, debido a las fiestas, etc. Pero han aprovechado muy bien el tiempo.


Pilar empezó el curso sola. Temerosa de no escribir correctamente… Comenzamos con un breve dictado cada día. Luego una breve lectura de un libro para niños, “La paloma azul” de J. Luis Olaizola.  El primer día solo leímos la primera página de “La cacería”. Le costaba mucho hilvanar las letras para formar las palabras. Su lectura le tomó mucho tiempo y esfuerzo. Al final le pregunté “¿Qué recuerdas de lo leído?”. “Nada”, me dijo, “estoy tan pendiente de las letras que no me entero de lo que leo. No entiendo nada “.  “Vale. Ahora escúchame a mí.”, le dije, ” Te lo voy a leer yo y luego me dices si ya sabes de qué va la historia”. Mientras yo iba leyendo la observaba y me di cuenta de que sus ojos apagados tomaban un brillo especial de complacencia a medida que iba escuchando. Yo podía ver, a través de aquellas ventanitas que dejan translucir el fondo de su alma, que su cerebro asimilaba, mientras estaría creando en su mente imágenes  que antes no había percibido en aquella lectura. Dio un suspiro profundo cuando terminé y me comentó “Madre mía, qué distinto…¡qué bonito! Ahora lo entiendo. Es que cuando tú has leído es como si yo lo viera en mi cabeza, pero antes no… “ . “Vale. Ahora te lo voy a leer de nuevo. Y luego te pediré que me resumas lo que has escuchado. A ver qué tal”.  “¡Uf, con la mala memoria que tengo…!”, se quejó. Estuvo ensimismada durante mi segunda lectura, pero –para mi sorpresa-  fue capaz de contarme la mayor parte del relato.


Si yo le leía, ella lo captaba. Era capaz de asimilarlo y memorizarlo. Me pareció algo maravilloso.


“Bien. Ahora tú vas a ser capaz de leer como lo hago yo. Encontrando significado a lo que lees. Para ello debemos tener paciencia y lo haremos como un ejercicio obligatorio, hasta que seas capaz de leer frases completas que entiendas”. “Me parece muy bien”, aceptó llena de ilusión.


“Vas a comenzar aquí y hasta donde veamos que hay una pausa: una coma, un punto o un punto y coma. Estas pausas indican que debemos respirar hondo antes de seguir leyendo, para poder comprender lo que el escritor quiere decirnos ¿vale? Por eso no podemos saltarnos ninguna. ¡Eso es muy importante! O no entenderemos nada. Tampoco podemos separar las palabras, hay que leerlas de corrido… bueno…entonces, ahora pones el dedo índice al principio de la primera frase y con el de la mano izquierda marcas la primera pausa. El punto donde te tienes que parar a respirar hondo.”


Comenzó dubitativa… ” Huuu-bo un ti-empo en que Pisca vi -via  con su pa-dre su ma-dre”. “¡No! Te has pasado de la pausa y hay una palabra que has leído mal. Vuelve al principio…” Y releyó “Pisca” cuatro o cinco veces más, en vez de “PRISca”.  Pero luego ya no se pasaba de la coma. “Mira, VIVÍA, aquí hay una tilde que es un símbolo que quiere decir que debes leer la “Í” más fuerte para que suene bien.  “¡Uf, es que yo esto de los acentos, no sé…!”. “Sabrás, sabrás. No te preocupes… Vamos con la siguiente frase.”  Nos pasamos media hora con las tres primeras frases del libro. Repitiendo y repitiendo. Al final estaba muy cansada, pero dijo “Yo creo que ahora ya sé cómo lo tengo que hacer. Voy a ver si soy capaz, yo sola, en casa, de leer algo. Pero me resulta muy, muy difícil, porque me canso mucho. Mira yo no he leído nunca. Nunca me ha gustado. ¡Como nunca he entendido nada de lo que leía! … pues yo no le he encontrado el gusto a esto de leer”.


Durante las dos o tres clases siguientes seguimos con la lectura de forma similar.


Después de terminar la lectura de la primera página, le puse, como deberes, escribir una descripción su casa de pequeña.


No volvimos a hablar de la lectura. Solo la practicábamos.


Al cabo de un mes Trini se unió a la clase con Pili. Cuando comenzamos a practicar la lectura, Pili le comentó: “Al principio yo no entendía ni papa tampoco, pero he empezado un librito de mi hija, de cuando era pequeña…¡y me está gustando!”. “¡Vaya, Pili, no sabía que estabas leyendo en casa!", me sorprendí. “Sí, es que mi hija me dijo "“mira mamá, este libro lo leí en el cole y me gustó mucho, seguro que te resulta fácil!"”… y la verdad es que lo estoy pasando muy bien. Leo antes de dormirme, y me encanta, porque es un libro con muchas aventuras de niños de una escuela en distintos sitios donde van de vacaciones. Ahora están en un campamento de verano. Hacen cosas muy divertidas que yo nunca hice, y me lo paso muy bien!”.


Al cabo de unas clases Pili le había dejado otro libro de su hija a Trini, y ambas siguen enzarzadas en sus respectivas lecturas.


Tal vez es presunción mía pero las encuentro más felices, en general, y también cuando llegan a clase. Son muy trabajadoras. Están muy motivadas por aprender. Todo lo que les pido les parece correcto. Ahora hemos comenzado por la ortografía de la “b” y la “v”… y lo están haciendo muy bien.


Ambas me están haciendo muy feliz. Gracias a las dos por querer ser mis alumnas y por todo lo que me estáis enseñando.