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Sobre mí

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  Soy Berta‑Isabel , escritora, docente y eterna aprendiz de la vida. Desde muy joven encontré en las palabras un refugio, una forma de ordenar el mundo y de comprenderme a mí misma. Escribo relatos, memorias, poemas y pequeñas reflexiones que nacen de lo cotidiano, de la memoria familiar, de los lugares que habito y de las personas que han dejado huella en mí. Mi escritura es una mezcla de sensibilidad, curiosidad y observación. Me interesa la forma en que los recuerdos se transforman en historias, cómo un gesto mínimo puede contener una vida entera, y cómo la literatura nos permite mirar hacia dentro sin miedo. Este blog es mi casa literaria desde hace años: un espacio donde comparto lo que escribo, lo que descubro y lo que me emociona. Aquí conviven relatos íntimos, ejercicios creativos, fragmentos de memoria y textos que buscan, simplemente, acompañar. Si has llegado hasta aquí, gracias por leerme. Ojalá encuentres en estas páginas algo que te toque, te inspire o te haga...

Yo

  ¡Estoy hasta las narices! Sí. Porque todos dicen que soy la voz. ¿Pero de qué me sirve? ¿Alguien me hace caso? ¡Claro que no!     Yo me esfuerzo en sacar de mi amplio diccionario las mejores palabras: describo su físico, su vestimenta, sus sentimientos, los paisajes y objetos que les rodean, los hechos y acciones que conforman su vida… Por no mencionar que, la mayoría de las veces, entro en sus pensamientos. Los recuerdo, los memorizo, los adivino. Describo sus estados de ánimo, sus depresiones, alegrías, amoríos, devaneos, triunfos, fracasos…     Sin mí, ninguno de ellos sería nada. Porque yo les doy vida.     Y tú, ignorante lector, creerás que es el autor, el protagonista de su obra. ¡Pues estás muy equivocado! Yo soy su auténtico creador. Es mi mente poderosa la que induce esta idea o aquella en la mente de quien coloca sus huellas dactilares sobre el teclado, o de quien se aferra a su lápiz o bolígrafo hasta que da rienda suelta a to...

Ejercicio de memoria

 Ejercicio de memoria Era una cárcel de cristal, tan frágil que parecía que un suspiro podría romperla, pero encerraba algo más oscuro que la noche. Dentro, en el centro, en el interior de un tubo traslúcido, iba tumbada. Yo no sabía quién era, pero presentía que era una mujer. Su cuerpo estaba descubierto hasta la cintura y desde ella, hasta los pies desnudos, la cubría una sábana blanca. Su tez era morena, aunque no pude ver su cabeza ni su cabello. No se distinguían en la distancia. Pero sí puede ver, atrás, unos tubos gruesos, de plástico, sin color, que surgían de debajo de sus pies, colgando hacía afuera. Entre ellos, una caja, cuadrada, baja, de color azul claro y brillante, guardaba algo que no supe adivinar. Aquel carruaje, se deslizaba, lentamente hacia alguna parte, a la derecha. Dejaba, a su paso, un penetrante rastro que me recordó al alcanfor, o no, … a pino, quizás. De fondo el ulular de un búho lejano se dejaba oír.  Luego me lo encontré, de repente, en un semi...

A mi sobrina adoptiva

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El 27 de septiembre de 2023 recibo por WhatsApp un mensaje de los que vivían en mi antiguo piso. -          -   Aquí hay una chica que pregunta por usted. Dice que es hija de su amiga, S. ¿Le puedo dar su teléfono? -          -   Sí, claro. Déselo. Por la tarde recibo un mensaje suyo. Nos añadimos y hablamos. -          -  Tía. Me acuerdo mucho de ti. No he olvidado los días en los que iba con mi madre a tu escuela y escuchaba allí las clases de inglés. He pensado mucho en ti. Tengo muchas ganas de verte. -           -  Ahora no vivo en Madrid. Perdí vuestro teléfono cuando cambié al nuevo y no podía localizaros. Lo intenté por FaceBook, pero nada. Pero cuéntame, ¿qué haces por Madrid? -           -  He venido a hacer un curso intensivo para terminar mi Máster en Psicología. Lo acabo este año. -      ...

La ardilla Rubilla

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  Ahora la ardilla Rubilla Se me sube a la ventanilla. Luego huye al verme. Creo que teme mi mascarilla.   Ya no se pone a brincar, por el jardín, ni sobre la mesilla. Tampoco entra a su casita colgada. Hace lo que le viene en gana. Será porque no tiene mirilla.   ¿Crees que su sabiduría es de pacotilla? Pues ayer mismo al jugar, rodaba Por la rampa arriba una peladilla. ¿No será una Marisabidilla?   ¡Tal vez solo venga a husmear! Puede que sea una cotilla.   Calalberche, 2022.01.17

Tradución de A Love Letter Prose Poem by Ravi Kopra

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  A Love Letter Prose Poem - Poem by Ravi Kopra Dear Love, I am not gushing, over flowing with the love of a teenage girl.Though I did it long ago. I will not tell you I will die without you, I cannot live without you. Though I used to feel like this long ago. It will be a lie if I tell you so. I have always been honest with you, and I love it being so. And I know you do too. Sitting in my backyard today on a sunny beautiful autumn day, in my lounge chair near the fountain in the flower garden that you planted for me last spring, I started reflecting on how I feel about you. I felt, somehow, you are always on my mind though with not the same intensity. Somedays I miss you a lot and in those moments, time stands still. I wish you were very close to me. The intense desire to be with you overwhelms me. In my mind I feel you are hugging me in the warmth of your arms with my head on your chest listening to your heart beats. And I feel like never getting out of the warm nest that cools m...

La venganza de Filomena

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Foto gratuita de Pxhere https://pxhere.com/es/photo/830797     A través de mis ventanas la nieve estuvo cayendo desde el atardecer del viernes hasta entrada la mañana del domingo. ¡Qué ilusión ver los copos posarse, cuál plumón agitado por Eolo, aquí y allá! Una serena quietud reinaba en el paisaje, en la tierra, el planeta y el alma de los espectadores. Nuestro espíritu alegre y ameno se fue transformando con el paso de las horas. Lo que solía ser esperado con ilusión me volvió apesadumbrada y reflexiva. La quietud y el silencio invadieron el espacio. Todo se tornó mudo y taciturno durante horas. La caída incesante solo se dejaba ver. Frente a la hermosura infinita contemplada cundía una temible pausa inerte, pasiva y desafiante. La naturaleza empezó a esconderse bajo un pesado manto blanco que hizo inclinar la gallardía de sus ramas. Doblegó sus troncos más jóvenes y frágiles, por falta de experiencia. La belleza se apoderó del campo, lo domó, lo puso de ro...