jueves, 27 de noviembre de 2008

REFLEXIÓN: Sobre la violencia “familiar”

Based on M. Phillips "Rape"












No quiero llamar a esta clase de violencia “machista”, porque de ella estaría excluyendo a las mujeres que son capaces de maltratar sus esposos / parejas hasta llegar anular su voluntar convirtiéndolos en sus peleles; ni tampoco la quiero denominarla “de género”, ¿qué género, el masculino, el femenino o ambos? Porque se la está llamando así por los medios de comunicación y los políticos cuando las mujeres son las agredidas ¿Es que las mujeres no tenemos, entonces, género? ¿Qué género tienen las niñas y los niños violados?

¿Porqué quiero llamarla “familiar"? Porque creo no debemos excluir de ella las situaciones de violencia producidas por padres a hijos y viceversa. Que también salen con frecuencia en los medios...pero ¿cuántas más habrá que no se saben?

Creo que la familia es el reducto más pequeño en el que nos relacionamos los seres humanos. El más querido – el que más debería de protegernos y de hacernos felices- y también el más conocido y más estrecho, en el que nos movemos.

Me gustaría hacer hincapié en lo de “estrecho”. Los seres humanos hemos pasado de vivir como trashumantes y a la intemperie, a ser apilados en cuchitriles, poco a poco más apretados, donde cada vez nos cuesta más tener nuestro propio espacio en el que poder encontrarnos a nosotros mismos, para ser capaces de meditar y reflexionar sobre lo que hacemos o decimos. Esto, unido a una forma de vida que cada vez nos exige más trabajo para poder conseguir lo mínimo, crea en nosotros un mundo de sinsabores y frustraciones. Nuestra vida privada se reduce a un cúmulo de insatisfacciones que los más fuertes –ya lo sean física o emocionalmente- utilizan para montar en cólera y descargarla contra el más débil que tienen a mano. Este suele ser su esposa, su marido /pareja, sus hijos o sus padres. La ley del más fuerte es la que impera en nuestros hogares, a menos que estemos alerta y sepamos frenarla al más mínimo intento de agresión, del tipo que sea. Esto es lo que quieren hacernos ignorar los políticos que están haciendo estas inútiles leyes sobre “la violencia doméstica”. El efecto de estas leyes es la de tapar agujeros o de apuntalar un enorme edifico, que se derrumba porque sus cimientos han sido socavados. ¿Quién propaga y propicia la idea de “tanto tienes, tanto vales”?

La violencia que las mujeres ejercen sobre los hombres está soterrada. No se pueden medir los insultos, los desprecios, los gritos, las segundas intenciones, etc. aunque vayan lentamente sumergiendo la relación en un mal trato psicológico hacia el hombre.

Pero la violencia que los hombres ejercen sobre las mujeres y los niños -que también suele ir acompañada de maltrato psicológico- si además conlleva agresión física, se puede fotografiar, observar por médicos o policía, etc. Mucho más fehaciente se vuelve cuando hay un cadáver de por medio.

Yo me pregunto ¿de qué están sirviendo estas leyes si no se salva la vida de las mujeres ni la de los niños? Si estas fuesen efectivas, se supone que ya no debería haber más muertes de este tipo en el futuro. ¿Pueden las leyes cambiar, de repente, la mentalidad de las personas agresoras? Está comprobado que no ¿Cuándo dejarán de existir muertes por esta causa?

Como mínimo...

Cuando los hombres y las mujeres seamos capaces de amar, de perdonar, de no buscar seres perfectos porque no los hay, y cuando dejemos de buscar una víctima propicia donde descargar la furia que llevamos dentro, casi siempre provocada por situaciones ajenas a esa persona.

Cuando veamos belleza en la compañera que tenemos al lado que lucha por hacer nuestra reducida y corta vida más agradable, y no nos quejemos de las cosas que hace con todo su amor por nosotros.

Cuando reconozcamos que el hombre que tenemos a nuestro lado hace lo posible para que seamos felices, y podamos decirle de buenas maneras esto quiero o esto no me gusta, y él sea capaz – por amor- de cambiar su comportamiento hacia nosotras.

Cuando seamos capaces de ver en los niños a seres frágiles a los que debemos proteger, y no los usemos como victimas propiciatorias donde descargar nuestra furia o saciar nuestros bajos instintos.

Cuando no veamos en nuestros padres a seres desgraciados o inútiles, incapaces de comprendernos, a los que reprochamos que no nos puedan dar todas las cosas materiales que nosotros les exigimos.

Cuando seamos, en fin, capaces de enterrar nuestro orgullo - de emitir un “te quiero” o un "lo siento" antes de que sea demasiado tarde- de pedir perdón cuando hemos herido a alguien, y de escuchar cuando quien nos ha herido necesita pedirnos disculpas.

Y cuando, también y por fin, dejemos de escuchar los cantos de sirena a los que nos ha supeditado la estafadora sociedad consumista, convirtiéndonos en sus malogrados clientes.

Desde mi punto de vista, la comunicación –las palabras y los buenos gestos- es la base de una buena convivencia entre los seres humanos, y no solo los regalos costosos -que la mayoría no nos podemos permitir- como nos anuncia la publicidad, y que los maltratadores usan para alibiar sus malas conciencias. El orgullo mal entendido es otra de las peores lacras que corroe las relaciones entre las personas que viven próximas.

Nada puede causarnos más dolor que:

- Nuestras palabras o gestos sean mal interpretados.

- Que nuestras preocupaciones sean consideradas sin sentido.

- Que desprecien nuestro amor, lo infravaloren o lo rechacen. Porque el amor extraordinario que tenemos -y somos capaces de dar- es para las personas que consideramos especiales en nuestra vida. Nuestros seres queridos. Ese que no es para el resto del mundo.

- Que la gente cercana a nosotros entienda que también tenemos nuestras frustraciones, y motivos por los que quejarnos o estar tristes, pero que tratamos de sobrellevarlos de la mejor manera posible, sin causarles daño, tratando de hacer hincapié en las cosas pequeñas que nos hacen felices cada día, y no en las que nos desesperan.

- Que las personas que amamos comprendan que solo somos un ser humano imperfecto. Que intentamos hacer las cosas lo mejor que podemos, y que, si a veces metemos la pata, no es a propósito. Merecemos ser perdonados, y no ser tratados como un ser despreciable por ello.

- Que, aunque nuestros seres queridos no se lo crean, buscamos perfeccionarnos en todos los sentidos y en la medida de nuestras posibilidades, y que si no lo hemos conseguido, no es porque no lo intentemos, sino porque aún no hemos llegado a superar algún pequeño obstáculo, pero...estamos en ello, y necesitamos apoyo.


En fin, que como dice el refrán, “Errar es humano, y perdonar es divino”. Veo que, el que no es capaz de perdonar ni sus propios errores ni los de los demás, sufre mucho, y que también hace padecer grandes angustias a sus seres queridos. Sus fiascos pueden llegar a convertirse en violencia gratuita, y su crueldad en gestos irreversibles, que incluso pueden acabar con la vida de los que le aman o de sumirlos en el mayor de los abatimientos -en el mejor de los casos.

Hay imágenes que hablan por si solas, aunque estas solo sean interpretadas, y no representen a TODAS las auténticas víctimas de nuestra sociedad.

Este vídeo explica muy bien "El cíclo de la violencia de género". Si este no se rompe por parte de la víctima o del maltratador, siempre acabará en un crimen.

En esta charla "6 conductas que identifican al maltrador" ayuda a indentificar a estas personas.

Presta atención ante una persona manipuladora. Este vídeo te puede ayudar e idenficarlo y te da consejos para que puedas librarte de uno.

Madrid, 27 de noviembre de 2008

jueves, 20 de noviembre de 2008

CUENTO: La princesa Sadeene
















Dedicado a mi amiga Shabeene

Érase una vez una Princesa, por nombre Sadeene, que moraba en un país muy apartado. Tan remoto, que nunca hubieses sido capaz de encontrarlo en el mapa, por mucho que te empeñaras en escudriñar el susodicho. Su apelativo, Sadeene, * le venía como anillo al dedo, porque hubo un momento en su vida que realmente era la Princesa más tristona que jamás habitara el universo. Era agraciada, más diminuta que Pulgarcita, de tez más albina que las cumbres del Kilimanjaro, sus ojillos y cabellos, de negro tan penetrante, que los de Luther King resultarían claros junto a los suyos, y de carácter más repipi y femenil que el de la Princesa del Guisante.


Nuestra Princesa creció vivaracha como una pandereta, y tan bien instruida que hasta Bernard Shaw la hubiese admirado por su juicio e ilustración. Aunque tenía en mente no casarse nunca y reinar como si otra Isabel I de Inglaterra fuese. Un buen -o mal momento, depende de cómo se mire- fue a tropezarse, al albur, con un majestuoso Príncipe que le hizo tilín, y la engatusó de tal manera con su verborrea intelectual, que se encontró en la disyuntiva de tener que darle el sí nada más que él hizo atisbos de requebrarla.


Todo se dejaba transcurrir tan felizmente en aquel dominio, que incluso las moscas se habían largado al país vecino hastiadas de tanta plenitud. Hasta que en una desdichada hora el malaje se dejó caer por allí. Cabalgaba el Príncipe en su corcel –¿Cómo podría haber sido de otra manera? Por lo poco más que acostumbraba a hacer, y porque eso es lo que suele ocurrir en todos estos cuentos- y tuvo un mal tropiezo, asi que allí se quedó su vida despanzurrada boca arriba, y sin darle tiempo a decir ni un "ay", se alejó para siempre de este mundo, y de su Princesa, yéndose a morar a no se sabe cuál.


¡Héteme ahí, a mi linda Princesa, más desesperada que a un yonki en el pico más alto de su mono! Su tesón, que siempre había sido más férreo que las vías del AVE, se trocó en natillas. No se encontraba forma de confortarla. Ni Fofito ni Milikito la hubieran sacado una sonrisa. Así que aseguró los ribetes de su boca bajo candado de seguridad, condenando a su blanco ejército a cadena perpetua. Tanto bajo los rayos del sol como los de la luna, durante el desvelo y el sueño, con sinsabor más amargo que la cicuta, plañía en pos de su ser adorado. Lloraba hasta tal punto, que sus lágrimas preñaron de fertilidad todos los campos de labranza de su reino durante un cúmulo de dilatados años. Los segundos de cada jornada se mudaron en milenios, y las horas se le mostraban tan perennes que, de una a otra, le llegó a medrar el pelo varios centímetros. Su trenza se hizo tan longa y fatigosa que necesitaron acoplarle un carrito para poder acarrearla en sus desesperadas idas y venidas por los exuberantes jardines de palacio. Su crisis se hizo tan abismal, ¡que ni Zapatero le hubiera encontrado enmienda! Podría decirse que, en aquella época, más que Sadeene hubiera que haberla llamado Sadeeness *, por la gran tribulación de la que era presa.


Durante uno de aquellos crepúsculos en los que nuestra Sadeene deambulaba arrastrando su agonía y su trenza -por chiripa y sin querer la cosa- fue a toparse con un galán que resultó ser –como más tarde ella descubriera- un Príncipe que estaba gobernando no mucho más allá de su país. Nunca antes sus ojos se fijaron en varón alguno después de la privación de su idolatrado. Pero aquél mismísimo instante Sadeene –sin saber cómo ni porqué- vio a aquél y se fijó en él. ¡Vaya si se fijó!... Como que, desde aquel momento, él se hizo un huequito en su intelecto empezando a llenarla de certidumbres y regocijos. (Hay que reconocer que su desasosiego era basado en fundamentos de peso, teniendo en cuenta que el Noble estaba casi tan bueno como el Príncipe Felipe, ¡ahí es ná!). Sus tropiezos se hicieron cada vez más fortuitos, acelerando su secuencia, hasta que llegaron a ser como el sorteo de la ONCE: un día sí y el otro también. Él, además de buen mozo, era el hombre más jocoso y lúcido que ella hubiera podido fantasear nunca. Todo lo que él parlotease o urdiera le resultaba saleroso a nuestra Princesa. Era capaz de hacerla desternillarse tanto que, al cabo de la jornada, reposaba tan plácida y sonriente como Pituso, mi gato persa. Más dichosa que los Siete Enanitos lo eran junto a Blanca Nieves. Así que, poquito a poco, las ojeritas de Sadeene pasaron de tiznarse de negro a malva –que dicen que es el tinte del amor ¿Sabrá nuestro psique de qué tono colorearse cuando ama?- Su piquito dorado, al principio, pronto dejó asomar risitas distendidas, que con el tiempo se tornaron francas, y el escándalo se introdujo en palacio cuando se le oyeron las carcajadas. La viudita se había vuelto jaranera... ¡Era intolerable! Ni porque le bajaran su pensión de viudedad, ni porque le subieran el IVA, ni porque sus súbditos se declararan en huelga... ¡Nada reprimió su júbilo! Pues... ¡Era necesario desposarlos presto -maquinó el Obispo- porque aquello ya era pábulo de todos los corrillos del feudo!


Sublevóse al principio Sadeene, porque era aún más flamante que la Princesa Letizia. Aunque al cabo del escaso intervalo de cumplir el anuario, aquel Príncipe logró enzarzar ya su corazón de tal manera -ciñéndoselo tan fuerte contra el suyo- que no le pudo sostener ni un "aguanta" ni un "no"... Así que una hermosa madrugada de primavera, ella no tuvo más remedio que darle el sí. Para exhibir su rehabilitada dicha al cosmos, la mañana del desposorio ella se negó a llevar tul. Desatando su mata de pelo, fue como flotando a la capilla. Mientras, cientos de pajecillos la seguían en derredor, ansiosos de domar sus inagotables cabellos que se cimbreaban en torbellino.



* NOTA:
Sad= adjetivo inglés que significa "triste".
Sadness= nombre inglés que significa "tristeza"


Madrid, 9 de noviembre de 2008

miércoles, 12 de noviembre de 2008

EFEMÉRIDES: Sor Juana Inés de la Cruz

Nació el 12 de noviembre de 1651 la poetisa y religiosa mexicana. Murió en 1695.


Links de interés para conocerla mejor y a su obra:

Para saber lo que ella pensaba sobre la intelectualidad de la mujer léase esta carta: Respuesta de la poetisa a la muy ilustre Sor Filotea de la Cruz



WIKIPEDIA Su Biografía



Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes: "Sor Juana y su mundo"



UB Bielefeld: Juana Inés (de la Cruz): "Fama, y obras postumas / del fenix de Mexico, decima musa, poetisa americana Sor Juana Ines de la Cruz". Madrid : Ruiz de Murga , 1700.

jueves, 6 de noviembre de 2008

POEMA: Si yo lo tuviera todo













Si yo lo tuviera todo,
Más el amor me faltara,
Nada sería.
El sentido mi existencia perdería,
Tornándose en dolor.
Mi vida todo lo apuesta...
Al amor.
Y lo que no lo es,
A mi ser sosiego resta.


Madrid, 6 de noviembre de 2008

miércoles, 22 de octubre de 2008

CUENTO: Mea culpa














Los estragos que había hecho en ella el ardiente y apasionado sol de verano se iban disipando. Pronto llegaría a encontrar la armonía que necesitaba para sobrevivir al solitario y desapacible invierno.


Recogió con suavidad los pedacitos de su corazón, que un día de agosto habían sido víctimas de una explosión frustrante, y que desde entonces se encontraban esparcidos por el inmenso universo de los desengaños. Procuró unirlos, sin que las cicatrices doloridas sobresalieran de su piel, y trató de mantener una fingida sonrisa.


Sus ojos de profundo oscuro, que una vez habían brillado por la esperanza, se volvieron taciturnos por el dolor, rodeándose de una profunda huella violácea, tornaron su mirada hacia dentro, cual ventanitas protectoras contra todos los avatares externos.


Huyó a contemplar las montañas, imágenes de necesidad vital, que suponían un bálsamo de alivio para sus llorosas retinas. Se fue lejos. Voló alto. Entre nubes extrañas dejó pasar una eternidad de días contados...pero nada borraba la imagen del daño causado a su amado. Esta regresaba todos los amaneceres, permaneciendo cada día, y quizás también, en la nocturnidad de los ensueños que no lograba recordar.


El otoño hizo que sus ilusiones se colorearan de verdes a doradas, para luego caerse a la profundidad de la nada. Las lluvias torrenciales arrastraron su dignidad, llevándose su dicha, y ahondando en las profundidades de su melancolía. Asentaron montículos de lodo sobre sus labios, sellando y enmudeciendo sus palabras.


Sacó una linda maleta, arropó bien su corazoncito y lo colocó en el centro, rodeándolo con ternura de bellos recuerdos del hombre de su vida: aquí dormirían sus miradas, allí esperarían sus sonrisas, y entre ellas, se dispersarían sus amables palabras. Le hizo con dulzura un huequecito para nunca olvidar sus andares y para sus idas y venidas. Distribuyó los vacíos repartiéndolos entre sus suspiros, inspiraciones profundas y furtivas sonrisas. Tiró a la basura sus gritos y reproches. Olvidó su severidad, le perdonó y se reconcilió consigo misma. Luego, muy lentamente cerró la valija.


Salió al parque y, mientas caminaba su eterno paseo, iba envidiando los arbustos que al paso de su amor, lo rozaban y las flores que de perfumes lo impregnaban. ¡Quién pudiera...! Soñaba...


La brisa maternal, compadeciéndose de la afligida amante, secó las finas perlas saladas que, arrepentidas, una tras otra, labraban por su rostro surcos de invisible escarcha. El viento del otoño, que jugaba enredando sus cabellos, suspiraba por conseguir un amor como el de ella...¡qué grande!


Siempre cabizbaja...¡anhelaba sobrevivir para tener otra oportunidad en la primavera!



Madrid, 22 de octubre de 2008

RELATO: ¡Vida perra!


Foto robada a Kori















A Kori y a Glo

Vaya, ¡tenemos compañía! ¡Ya está aquí la amiga de Gloria! Berta me para, a veces, cuando me grita más fuerte que Gloria, la madre de Kori. “¡Haika, ven por aquí! ¡No, no te acerques a la carretera!”. A mí no me gusta que me detengan ¡Cómo me fastidia que me haga dar la vuelta! Además, ¿qué tiene ella que ver conmigo? ¡Creo que se toma demasiadas confianzas solo por haber sido profesora de Kori! Cuando veo a uno de esos bichos mecánicos que bufan apestosamente de un lado para otro, me priva lanzarme a todo pasto a desafiarlos: ¡A ver quién llega antes a las luces que cambian de color! ¿Creen que me van a ganar? Yo corro, y corro…, a veces hasta quedar exhausta. Menos mal que la mayor parte del tiempo llevo la lengua fuera, sino, ¡ya me habría muerto por falta de aliento! Siento que he nacido para no estar quieta. Yo no soy de esas que se acurrucan en un rincón a esperar que alguien les diga: "¡Vamos!". Voy de allá para acá, husmeo, olfateo todo ¡De todo me encanta enterarme! ¡Cómo gozo al ir con Kori por el campo, aunque ella es la más mandona de todas, pero yo la adoro! Es fuerte y a la vez pequeña, flacucha y frágil. Me gusta tumbarme a su lado cuando está ensimismada en sus cosas. Creo que el hecho de pasarme la mano por el pelo le ayuda a cavilar. A mí me emboba que me mesen el pelo, pero sobre todo, que me rasquen bajo la barbilla. ¡Me tiraría las horas muertas así! boca arriba, sin pensar en nada. Solo sentir su mano que me acaricia una y otra vez. Alguien podría decir que esto es aburrido. Pero no lo es para mí. Yo he nacido para ser una vaga y vivir a costa de los demás. Eso no quiere decir que no me preocupe, ni que no me esfuerce. Yo procuro hacer feliz a los que me rodean, ¿a caso no es eso un gran trabajo? No te creas que es tan fácil contentar a la gente. Unos se enfadan por esto o lo otro, otros quieren la marimorena..., pero yo siempre ahí, ¡dando el callo! Atenta a sus cabreos, sollozos, y tristezas, frustraciones..., para todo tengo un buen remedio... No me despego de ellos hasta que se fijan en que husmeo alrededor, hago travesuras..., solo para distraerles el mal pensamiento..., o rompo algo ¡que les pone más furiosos!..., pero se les olvida lo otro que les causaba el daño. Las cosas que yo destrozo no son importantes. Pero si yo percibo que a mi querida Kori le han roto el corazón, ¡eso si que no lo consiento!... Para eso es mi adorable ama y yo soy Haika, su perra fiel.

martes, 7 de octubre de 2008

CRÍTICA: PNV reclama la eliminación de la prueba de castellano en las OPE municipales

Crítica a la noticia: PNV reclama la eliminación de la prueba de castellano en las OPE municipales

Bueno, el Defensor del Pueblo Vasco ya sabe español entonces ¿para qué lo van a necesitar el resto de los vascuences? }:-D

Es mejor que los vascos sean unos incultos, que se limiten a saber única y exclusivamente vasco ¡total, para estar metidos en su pueblo no van a necesitar más! Además, para eso ya están los políticos vascos, que seguro que mandan a sus criaturitas a caros colegios de pago trilingues ( vasco/español/ inglés) ¡como poco! ...para decirles lo que tiene que pensar, cómo tienen que hablar y lo que tienen que votar...¡¡¡Y CHITÓN EH!! ¡¡O TE METEN UNA BALA O TE PONEN UNA BOMBA , POR FASTIDIAR!!!

Los nacionalistas son los que cuentan, al resto de los vascos ¡que los zúrzan!

Cuanto más analfabetos e incultos sean ¡mejor para los políticos que los manipulan!

Así serán incapaces de enterarse de lo que pasa en el resto del mundo ¡PERFECTO!

NOTA: Todo estos problemas que están dando los liliputinses a España provienen, solo y exclusivamente, de la Constitución pre-democrática que tenemos ¿cuando el voto de cada uno de los españoles va a valer lo mismo?

domingo, 5 de octubre de 2008

POEMA: Mientras duermo














Mientras duermo,
Tal vez sueño,
Tal vez canto,
O amo,
O río.

Mientras duermo,
No pienso,
No siento,
Ni sufro,
Ni lloro.

Mientras duermo,
No recuerdo...
¡Tal vez vivo!


Madrid, 5 de octubre de 2008

POEMA: Gracias a tu corazón I


Poema dedicado a mi hermana Olga.  

¡Qué tiempos aquellos! 

De historias fabulosas, 

Chistes incomprensibles, 

Terroríficos relatos, 

Hazañas y bravuconadas... 

Todos contados al mor de la lumbre, 

Con espíritus encendidos, 

Junto al fulgor de las llamas, 

Mientras el tambor giraba, 

Dando paso al delicioso perfume, 

De las castañas asadas. 

Trepando el humo se dispersaba, 

Ahumando el secado 

De los rojizos colgados: 

Chorizos, morcillas y botillos 

Entre cachuchas, orejas y untos 

Sus riestras colgaban. 

Y lentamente, como por arte de magia, 

Ennegrecidos con el tiempo se tornaban. 

Allí, apartada de la lumbre, 

La espita con las hozadas. 

Acullá, sobre los platos de la alacena, 

El chisporroteante rescoldo de reflejaba. 

Del pote del calco gallego, 

Bajo una tapadera opresora, 

Vapores hechizantes se escapan, 

Impregnando la estancia, 

Y hasta lo que los arcones, 

Entre naftalinas, 

Secretamente guardaban. 

Acá, tras los ojos de los oyentes, 

Inconfesables temores se ocultaban. 

 Tardes de siestas no cumplidas, 

Por traviesos juegos interrumpidas. 

Tras uno y otro mensajito 

A Justo y a Alfredito, 

La pared de barro y paja entramada, Poco y poco, 

Para asombro del que la observaba, 

Gracias a nuestra labor de ratas, 

Como quesos de gruyere se quedaba. 

Largas sesiones nocturnas 

De novelas por entrega leídas, 

Donde amores imposibles, 

Villanos y bellas damas, 

Nuestras mentes infantiles se disputaban. 

En maternales brazos arrullados, 

Bajos inmensos chales de lana envueltos, 

Risas, llantos, suspiros y ayes, 

Nuestros oídos virginales poblaban. 

Viejos, jóvenes y niños, 

Todos revueltos, 

Las noches invernales del filandón se pasaban. 

Días de cocer el pan. 

El horno, de redondo empedrado, 

Era comunal 

Y las madres se turnaban. 

Los roscones ...

para San Pedro, 

Las roscas ...

para Santa Marta, 

Y si sobraban huevos... 

¡Llegaba para alguna tarta! 

Olores a anises, canela y masa nos impregnaban, 

Nuestros juegos eran “Las 3 en raya”, 

Sobre las arcas de harina 

Entramados de partidas se grababan. 

Tiempos de memoria en la escuela, 

De reglazos sobre la manita desmandada. 

Mucho juego en la calle, 

Mucha vida hogareña en casa. 

De tomar la leche de la vaca, 

Y del pan untado con la nata. 

Del requesón diario, 

De mantequilla echa en la casa, 

Y de levadura madre para la masa. 

Cuando los deliciosos “brazos de gitano” 

Con anises coloreados se salteaban. 

Vida y paisaje en niebla envueltos. 

Hasta los tuétanos calando. 

La luz ni resquicio hallando, 

Las esperanzas ahogando. 

Noches enteras arrullados 

Por bronco viento bramando, 

Tras las contras se iba deslizando, 

Y entre los chopos aullando. 

Bajo pilas de mantas acurrucados 

La aurora aguardando. 

Asma, reuma, toses, fiebre alta... 

¡Y todo lo que hiciera falta! 

Con ilusión esperando 

Que el sol levantara, 

Para calentar las caritas de rosa 

Que entre lodazales correteaban. 

Tiempos de trabajo en la era. 

Construyendo mederos, pasando rastrillos, 

Aventando y limpiando el grano. 

Yuntando las vacas, 

Arando con vertedera 

Y a las tres de la mañana regando. 

De Guardias de la Benatoria controlando, 

Dentro de fantasmagóricas cabañas, 

Sobre grandes pedregales vigilando. 

De espíritus vagabundos, 

Descanso eterno para sus almas, 

Misas católicas implorando. 

 Tiempos lejanos, 

De sueños adormecidos, 

Muy hondo en el corazón guardados. Queridos y valorados, 

Pero nunca añorados. 

 ¡Dejemos las remembranzas, hermana, 

Los anhelos pasados y el sufrir! 

Tras la prórroga concedida, 

Es tiempo de volver a vivir. 

 Madrid, 5 de octubre de 2008

domingo, 3 de agosto de 2008

POEMA: Desarmada

















Tu nombre
Único que en mi mente
Una y otra vez se repite
Mientras una gran fuerza interior
Dentro de mi crece
Y hacia ti me empuja.

Tu imagen
Invade mi ser
Y hace todo en mi vibrar.
Siento mi voluntad doblegada
A ti sometida
Y entregada.

¿A dónde voló mi alma rebelde?
Que a la tuya
Con ternura
Se somete.

No encuentro mi ser
Ni mi estar
Y solo de tu presencia
Dependen.

Mis deseos
Se tornaron
En compartir
Tus ilusiones,
Tus sueños,
Tus noches
Con sus días.

¡Como anhelo
En tus ojos verme,
Hacer tu corazón latir,
Tus labios besar,
Bajo tu piel sentir,
En tus brazos amar,
Soñar,
Dormir!

¡Ay! ¿qué queda de mí,
cuando mi dicha está en ti?

Madrid, 3 de agosto de 2008