Sacó el USB de su computadora y pensó: "Esto me importa más que nada en este mundo". Luego al teléfono. -Por favor, Rob, ven a mi casa hoy. Puedo esperarte. No tengo sueño. Lentamente se vistió con un pijama de seda estampado de flores y se puso una bata larga a juego. Observó la caída del sol. No la lastimó. Esto continuaría sucediendo sin preocuparle al astro quién pudiera observarlo. Sin nostalgia por los seres que la habían visto surgir y sumergirse a diario. Sonó el timbre. - ¿Qué pasa? ¿Por qué tanta prisa? - Entra Rob. ¡Siéntate y escúchame, por favor! Toma este es el USB con mis memorias. - Pero me dijiste ayer por la mañana que ibas a reescribirlas de nuevo. - He cambiado de opinión. No habrá más revisiones. Quiero que se publiquen tal como están. Sabes que he estado trabajando en ellas durante años. Las he escrito y reescrito. Que han sido el centro de mi vida durante estos últimos diez años ... - Pero tienes que hacer una gran inversión pa...