Entradas

Sobre el cerebro enamorado

Imagen
Basado en " Besos ciegos " de René Magritte Hoy he releído el capítulo 3 de “ El cerebro femenino ” ( The Female Braim ) de Louann Brizendine (2006) porque me resulta de gran ayuda para comprender lo que me ocurre. Este libro me fascinó. Creo que las mujeres deberían leerlo para conocerse mejor, y los hombres también deberían tenerlo como libro de cabecera si desean conocer cómo somos, cómo nos comportamos y cómo reaccionamos las mujeres ante las circunstancias que nos van marcando, según las distintas etapas de nuestra vida. Este capítulo, titulado “ Amor y confianza ” trata de por qué nos comportamos de una cierta forma cuando nos enamoramos. Es muy ilustrativo, ameno y explica la tarea que realiza nuestro cerebro en este caso, y de cómo parece que todo en el amor está ya predeterminado de antemano por la naturaleza para facilitarnos la procreación, la supervivencia y la trascendencia. Todos conocemos la importancia de la “química” en las relaciones de pareja. Pero según es...

Duerme

Imagen
Duerme, mi amor, Que mi vigilia te vela. Duerme, mi vida, Que mi corazón te anhela. Duerme, mi sueño, Que todo mi ser te espera. Madrid, 29, diciembre, 2008

Sobre el valor de las cosas

Imagen
Muy pronto estaremos en Navidad y ya casi todo el mundo ha comprado algún regalo, o un objeto, para una persona querida. Las cosas se apilan y amontonan en nuestras vidas, llegando a formar parte de ellas y – para la gran mayoría- adquieren un valor desmesurado, desde mi punto de vista. Últimamente estoy un poco filosófica, y he comenzado a analizar la forma en cómo vivimos en el mundo occidental. Nos meten el consumismo entre ceja y ceja, y si no quieres ¡toma dos! No se porqué, pero cada vez tengo menos ganas de comprar regalos, o cosas, para nadie. Hay personas que valoran más los objetos que les rodean que a las propias personas con las que conviven. Y discuten, o se ponen hechos una fiera, si alguien cambia uno de sus objetos de lugar – al limpiar, por ejemplo- o lo toca sin su permiso, ¡uf! y ¡para qué hablar...si alguien se lo estropea! Mi difunto esposo y yo teníamos discrepancias sobre el valor de las cosas. Por ejemplo: no me dejaba conducir “su” coch...

Pasajera sin destino

Imagen
"La viajera" de Camilo Mori Mi equipaje, mucho há empacado, Va ligero, como querría Machado. En mi escasa valija: Unos pocos recuerdos, Algunos sueños, Sonrisas, Besos, Caricias... Pensará él: "¡Cuánta baratija!" Fruslerías para que él elija... - “¿Destino?” Me preguntó la taquillera. - “Elija usted... ¡Donde usted quiera!” - A la Eternidad le venderé. - Si no queda otra... ¡Allí lo encontraré! Cuál Penélope paseando, Desesperando espero Al amado por el que muero. Pasó un tren repleto, Luego otro y otro, Para mí vacío Sin mi ser querido. No te he reconocido O no te he visto. No me he subido. Me pareció ir en tu tren. Que estaba en él. Siento como se apresura, A entrar en mi edad de la espesura, Mientras adolece mi mesura, Siento plena mi ternura. ¿Estás de pie o viajas sentado? ¿Vas lejos o estás a mi lado? Presiento tu temor... Te resistes a abandonar tu desamor. Ya no te encuentro. Tu ausencia Fomenta mi desaliento. Tu presencia Era mi alimento. No me rehuya...

La Caléndula

Imagen
Aunque al principio estaba nervioso poco a poco se tranquilizó . Aquel joven pianista le había parecido de fiar a pesar del corto tiempo que se conocían. A penas hubo conversado con él por primera vez, se dio cuenta de que era todo un caballero y lo suficiente sensible como para comprender el asunto que le preocupaba. No tuvo la menor duda de que, a partir de aquel instante, todo cambiaría, tanto para él como para su hija. Él la adoraba y era capaz de hacer por ella cualquier cosa. No dudó en invitarle a su casa. Como era un hombre generoso trató a su convidado cual príncipe, dentro de las estrecheces que su familia pasaba. Puso la disculpa de que a su hija le encantaría escucharle tocar el piano, pero él era sabedor de que estaba estropeado desde que su esposa falleció. ¡Al fin y al cabo era una razón de peso para convencer a un pianista a visitar su humilde morada! Cuando el joven llegó, él tuvo en cuenta la cara de agrado con que miró a su hija por primera vez. Desde entonces ya no...

Sobre la violencia “familiar”

Imagen
Based on M. Phillips " Rape " No quiero llamar a esta clase de violencia “ machista ”, porque de ella estaría excluyendo a las mujeres que son capaces de maltratar sus esposos / parejas hasta llegar anular su voluntar convirtiéndolos en sus peleles; ni tampoco quiero denominarla “ de género ”, ¿qué género, el masculino, el femenino o ambos? Porque se la está llamando así por los medios de comunicación y los políticos cuando las mujeres son las agredidas ¿Es que las mujeres no tenemos, entonces, género? ¿Qué género tienen las niñas y los niños violados? ¿Porqué quiero llamarla “ familiar "? Porque creo no debemos excluir de ella las situaciones de violencia producidas por padres a hijos y viceversa. Que también salen con frecuencia en los medios...pero ¿cuántas más habrá que no se saben? Creo que la familia es el reducto más pequeño en el que nos relacionamos los seres humanos. El más querido – el que más debería de protegernos y de hacernos felices- y t...

La princesa Sadeene

Imagen
Dedicado a mi amiga Shabeene Érase una vez una Princesa, por nombre Sadeene, que moraba en un país muy apartado. Tan remoto, que nunca hubieses sido capaz de encontrarlo en el mapa, por mucho que te empeñaras en escudriñar el susodicho. Su apelativo, Sadeene, * le venía como anillo al dedo, porque hubo un momento en su vida que realmente era la Princesa más tristona que jamás habitara el universo. Era agraciada, más diminuta que Pulgarcita, de tez más albina que las cumbres del Kilimanjaro, sus ojillos y cabellos, de negro tan penetrante, que los de Luther King resultarían claros junto a los suyos, y de carácter más repipi y femenil que el de la Princesa del Guisante. Nuestra Princesa creció vivaracha como una pandereta, y tan bien instruida que hasta Bernard Shaw la hubiese admirado por su juicio e ilustración. Aunque tenía en mente no casarse nunca y reinar como si otra Isabel I de Inglaterra fuese. Un buen -o mal momento, depende de cómo se mire- fue a tropezarse...