Ejercicio de memoria
Ejercicio de memoria Era una cárcel de cristal, tan frágil que parecía que un suspiro podría romperla, pero encerraba algo más oscuro que la noche. Dentro, en el centro, en el interior de un tubo traslúcido, iba tumbada. Yo no sabía quién era, pero presentía que era una mujer. Su cuerpo estaba descubierto hasta la cintura y desde ella, hasta los pies desnudos, la cubría una sábana blanca. Su tez era morena, aunque no pude ver su cabeza ni su cabello. No se distinguían en la distancia. Pero sí puede ver, atrás, unos tubos gruesos, de plástico, sin color, que surgían de debajo de sus pies, colgando hacía afuera. Entre ellos, una caja, cuadrada, baja, de color azul claro y brillante, guardaba algo que no supe adivinar. Aquel carruaje, se deslizaba, lentamente hacia alguna parte, a la derecha. Dejaba, a su paso, un penetrante rastro que me recordó al alcanfor, o no, … a pino, quizás. De fondo el ulular de un búho lejano se dejaba oír. Luego me lo encontré, de repente, en un semi...