Sobre el don de la palabra
" Conversación " de Carlos Páez Vilaró
Esta tarde-noche, tuve que salir a pasear más de lo acostumbrado porque no me encontraba bien de arrojo. De paso me encontré con una vecina a la que he hecho algún favor, pero con la que jamás había intercambiado ni cinco palabras que se refieran a algo íntimo...y es que soy difícil para contar lo que siento -eso es lo que normalmente me reprocha mi hija. Me paso la vida aguanta y aguanta...y me da la impresión que me empieza a resultar malísimo para el ánimo.
Pasé de largo. Me paré. Me di la vuelta. Volví donde ella y le dije: "No me encuentro bien. Por favor ayúdame". Ella se asustó muchísimo. Creyó que me ocurría algo gravísimo y se puso muy pálida. "¿Qué te ocurre?" Me preguntó alarmada. "Nada importante." Le contesté llorando. " Solo necesito hablar con alguien...que alguien me escuche...porque me siento fatal." Y le conté algo que no llegó a comprender, ya...