Sobre el valor de la música
Desde hace dos días he vuelto a ponerme a escuchar mi música favorita. No se porqué, pero durante años, me había negado a mi misma este fantástico placer de dejar que mi espíritu fuese invadido y arrastrado por estos sonidos que me resultan tan motivadores. Durante mucho tiempo solamente he escuchado música para bailar, normalmente en casa. Porque el bailar es lo único que ha podido sacarme siempre de una depresión segura. Ahora he decido escuchar música mientras estudio, cocino, limpio la casa o leo. Algo que siempre hacía años atrás, pero que olvidé hacer...por múltiples razones. Estoy feliz de haberme dado cuenta de lo mucho que estos sonidos pueden ayudarme a levantar el ánimo. ¿Cómo he podido negarme un placer de dioses del que no todo el mundo, desgraciadamente, puede disfrutar? ¿Cuántas personas no darían lo que fuera por poder escuchar la música que yo me he perdido? A veces me pregunto ¿porqué he tendido a negarme cosas que pueden hacerme sentir feliz? ¿Seré masoquista? ¿O hab...