Poema dedicado a mi hermana Olga. ¡Qué tiempos aquellos! De historias fabulosas, Chistes incomprensibles, Terroríficos relatos, Hazañas y bravuconadas... Todos contados al mor de la lumbre, Con espíritus encendidos, Junto al fulgor de las llamas, Mientras el tambor giraba, Dando paso al delicioso perfume, De las castañas asadas. Trepando el humo se dispersaba, Ahumando el secado De los rojizos colgados: Chorizos, morcillas y botillos Entre cachuchas, orejas y untos Sus riestras colgaban. Y lentamente, como por arte de magia, Ennegrecidos con el tiempo se tornaban. Allí, apartada de la lumbre, La espita con las hozadas. Acullá, sobre los platos de la alacena, El chisporroteante rescoldo de reflejaba. Del pote del calco gallego, Bajo una tapadera opresora, Vapores hechizantes se escapan, Impregnando la estancia, Y hasta ...