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Vida nueva

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"Otoño: muerte y caída de una hoja" Fotografía tomada por Jaranda en un bosque de Castaños en Hervás (Cáceres) el 7 de noviembre de 2007. Las hojas caducas siguen cayendo, Apenas rozadas por un sutil beso del viento. Se mecen, Se envanecen, Se encaracolan, Se aposentan, Y se adormecen Ya sin aliento. Aquí y allá Tapizan el orbe Que contempló su nacer, Crecer, Enverdecerse, Secarse, Arrugarse Y, por fin, desfallecer. Más se doblegan Sin gran alarde ni aspaviento, Sabedoras de que su movimiento, Compone la perenne obertura sagrada De una virginal primavera, Previamente concertada, En aras de su resurgimiento. Madrid, 07/01/2009 12:08:29

CARTA A los Reyes Magos de Oriente

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Querido Rey M elchor: Ya se que es un poco tarde vuecencia, y que estaréis cansado de pasaros toda la noche repartiendo regalos a conciencia. Sí,...diréis que ya no soy una niña y que, por eso, no tengo preferencia...pero me gustaría, si aún os sobra algo de paciencia...que me concedierais un regalito, fruto de vuestra ciencia. Otros os habrán pedido cosas fáciles de conseguir como que se acabe la Guerra en Oriente Medio, o que les traigáis una varita mágica que termine con la crisis, o que les toque la Lotería... y soy consciente de que el mío es el más difícil de obtener, porque: Quiero que la estrella que os guía ilumine el corazón del amado mío, y que cuando sea ya hoy de anochecido, le susurre estas mis palabras en su oído: Te siento más que lo que el infinito pueda abarcar, Y con esa misma medida te necesito. Cércame, mi amor... Quiero sentir los latidos de tu corazón. Envuélveme en tu piel, Arrópame con tu aliento, Ata prieta mi cintura, Roza mis lóbulos, Toma mis comisuras. ¡De...

Sobre el cerebro enamorado

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Basado en " Besos ciegos " de René Magritte Hoy he releído el capítulo 3 de “ El cerebro femenino ” ( The Female Braim ) de Louann Brizendine (2006) porque me resulta de gran ayuda para comprender lo que me ocurre. Este libro me fascinó. Creo que las mujeres deberían leerlo para conocerse mejor, y los hombres también deberían tenerlo como libro de cabecera si desean conocer cómo somos, cómo nos comportamos y cómo reaccionamos las mujeres ante las circunstancias que nos van marcando, según las distintas etapas de nuestra vida. Este capítulo, titulado “ Amor y confianza ” trata de por qué nos comportamos de una cierta forma cuando nos enamoramos. Es muy ilustrativo, ameno y explica la tarea que realiza nuestro cerebro en este caso, y de cómo parece que todo en el amor está ya predeterminado de antemano por la naturaleza para facilitarnos la procreación, la supervivencia y la trascendencia. Todos conocemos la importancia de la “química” en las relaciones de pareja. Pero según es...

Duerme

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Duerme, mi amor, Que mi vigilia te vela. Duerme, mi vida, Que mi corazón te anhela. Duerme, mi sueño, Que todo mi ser te espera. Madrid, 29, diciembre, 2008

Sobre el valor de las cosas

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Muy pronto estaremos en Navidad y ya casi todo el mundo ha comprado algún regalo, o un objeto, para una persona querida. Las cosas se apilan y amontonan en nuestras vidas, llegando a formar parte de ellas y – para la gran mayoría- adquieren un valor desmesurado, desde mi punto de vista. Últimamente estoy un poco filosófica, y he comenzado a analizar la forma en cómo vivimos en el mundo occidental. Nos meten el consumismo entre ceja y ceja, y si no quieres ¡toma dos! No se porqué, pero cada vez tengo menos ganas de comprar regalos, o cosas, para nadie. Hay personas que valoran más los objetos que les rodean que a las propias personas con las que conviven. Y discuten, o se ponen hechos una fiera, si alguien cambia uno de sus objetos de lugar – al limpiar, por ejemplo- o lo toca sin su permiso, ¡uf! y ¡para qué hablar...si alguien se lo estropea! Mi difunto esposo y yo teníamos discrepancias sobre el valor de las cosas. Por ejemplo: no me dejaba conducir “su” coch...

Pasajera sin destino

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"La viajera" de Camilo Mori Mi equipaje, mucho há empacado, Va ligero, como querría Machado. En mi escasa valija: Unos pocos recuerdos, Algunos sueños, Sonrisas, Besos, Caricias... Pensará él: "¡Cuánta baratija!" Fruslerías para que él elija... - “¿Destino?” Me preguntó la taquillera. - “Elija usted... ¡Donde usted quiera!” - A la Eternidad le venderé. - Si no queda otra... ¡Allí lo encontraré! Cuál Penélope paseando, Desesperando espero Al amado por el que muero. Pasó un tren repleto, Luego otro y otro, Para mí vacío Sin mi ser querido. No te he reconocido O no te he visto. No me he subido. Me pareció ir en tu tren. Que estaba en él. Siento como se apresura, A entrar en mi edad de la espesura, Mientras adolece mi mesura, Siento plena mi ternura. ¿Estás de pie o viajas sentado? ¿Vas lejos o estás a mi lado? Presiento tu temor... Te resistes a abandonar tu desamor. Ya no te encuentro. Tu ausencia Fomenta mi desaliento. Tu presencia Era mi alimento. No me rehuya...

La Caléndula

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Aunque al principio estaba nervioso poco a poco se tranquilizó . Aquel joven pianista le había parecido de fiar a pesar del corto tiempo que se conocían. A penas hubo conversado con él por primera vez, se dio cuenta de que era todo un caballero y lo suficiente sensible como para comprender el asunto que le preocupaba. No tuvo la menor duda de que, a partir de aquel instante, todo cambiaría, tanto para él como para su hija. Él la adoraba y era capaz de hacer por ella cualquier cosa. No dudó en invitarle a su casa. Como era un hombre generoso trató a su convidado cual príncipe, dentro de las estrecheces que su familia pasaba. Puso la disculpa de que a su hija le encantaría escucharle tocar el piano, pero él era sabedor de que estaba estropeado desde que su esposa falleció. ¡Al fin y al cabo era una razón de peso para convencer a un pianista a visitar su humilde morada! Cuando el joven llegó, él tuvo en cuenta la cara de agrado con que miró a su hija por primera vez. Desde entonces ya no...