martes, 27 de enero de 2009

CARTA: a Marisa















Querida Marisa:

Hoy he escuchado, no sin sorpresa, el mensaje que dejaste en mi contestador. Estaba preocupada porque no respondías a mis llamadas, al timbre ni al mensaje que te había dejado.

El sábado había hecho una cena especial e intenté invitarte, pero no hubo forma de contactarte.

Tengo que reconocer que ha sido para mi un fuerte shock y que me ha entristecido mucho, que después de asegurarme varias veces que soy tu mejor amiga, ahora me dejes un mensaje en el que me dices que no quieres verme antes de tu operación. Comprendo tu nerviosismo y lo comparto. También entiendo que necesites estar tranquila. Pero pensaba que en mi tenías a esa persona que te levantaba el ánimo cuando más lo necesitabas. Sabes que puedes contar conmigo para estar a tu lado estos días en el hospital, pero tu deseas que no sea así..que ni siquiera me despida para desearte buena suerte...¡porque estoy segura de que la tendrás! Así que voy a respetar lo que me has pedido: no te llamaré...y esperaré hasta tener noticias tuyas...luego, cuando vuelvas, te abrazaré, y como siempre, te contaré algunas de mis tonterías y haré teatro absurdo para que nos riamos juntas.

Me alegro que te apoyes en tu familia para un momento tan importante como este. Esto te unirá más a tu hijo, a tu madre y a tus hermanos.

Lo siento, perdóname...pero no rezaré, porque nunca lo hago, y porque creo que si Dios existiera, nos debería haber hecho libres para que seamos capaces de tomar nuestras propias decisiones. Siempre debemos poner en una balanza nuestra vida y todo lo demás, para saber cuanto la valoramos. Además, tu ya sabes - porque te lo he comentado otras veces- que Dios no podría ayudar a quien no confía en si misma o a quien no se ama tal como es. Porque el amor a nosotros mismos debe de estar por encima de todo, para poder seguir adelante ante las dificultades que nos plantea nuestra existencia.

Si recuerdas nuestras conversaciones, tendrás en tu memoria grabadas algunas de las cosas que te he intentado hacer comprender sobre ti misma. Espero que de veras te valores tanto como para querer sobrevivir a tu complicada, y voluntaria, cirugía, de la que ya sabes no soy partidaria...pero siendo tu vida la que arriesgas... ¡Yo nunca sería tan valiente como tú!

Pero ya segura de que la decisión que has tomado es la correcta, ¡adelante!

Te quiero mucho y respeto tus decisiones.

Espero tus prontas noticias y leeremos esta carta juntas a tu regreso.

Besitos.

B

P. D. Te tengo una buena noticia. La doctora Raja te ha contestado y dice que buscará en sus archivos para enviar tu e-mail y tu dirección a la persona que le has solicitado.


Madrid, 27/01/2009 2:27:55

1 comentario:

Glo dijo...

que complicada es la psique humana, ya ves como lo emocional prevalece a lo racional.